Con su primer largo, Los cronocrímenes, conquistando Hollywood y girando por festivales alrededor del mundo, Nacho Vigalondo es el hombre de moda.
Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad del País Vasco, pero pronto entendió que por ahí no iba la cosa. Empezó a buscarse la vida como guionista y actor de televisión, cine y publicidad. Su firma está en guiones de programas tan dispares como Gran Hermano (experiencia que le sirvió para escribir la comedia El chico del año, aún en fase de desarrollo), Vaya Semanita, Agitación + IVA, La Hora Chanante y Muchachada Nui. Vigalondo y los 'muchachos' estaban condenados a entenderse, y recientemente hemos podido ver en el programa de Joaquín Reyes su sketch Regreso al futuro IV. En el ámbito publicitario, entre otras cosas, dirigió el spot del FIB Heineken 2005 y consiguió un Primer Premio en el Notodopublifest.com con el spot Inspiración para la marca Amena.
Pero sería en el cortometraje donde Vigalondo iba a encontrar su filón. Firme partidario del 'yo me lo guiso, yo me lo como', en 1998 escribe, dirige y protagoniza Tomar algo por ahí y eso (1998). Se lleva, entre otros galardones, el tercer premio en Festival de Vídeo de la Universidad Politécnica de Madrid y el primer premio en Certamen Nacional de Vídeo E-Media de la Universidad del País Vasco. En esa época se encarga del guión y la realización, junto a J. Javier Reguilón, de Snuff Movie#1, Premio al Mejor Cortometraje en Vídeo en el Festival Nacional de Jóvenes Realizadores Ciudad de Zaragoza. Participa en el guión de Mezclar es malísimo, de David Serrano (2001) y escribe íntegramente el de Pornografía (Aritz Zubillaga, 2003).
En 2003, es nominado al Gran Premio del Jurado de Notodofilmfest.com por Código 7, minicorto de ciencia ficción que luego sería una trilogía. En ese mismo año, coguioniza el corto de Koldo Serra El tren de la bruja, premiado con el Melies de Plata en el Festival de Cine de Cataluña y al Mejor Cortometraje en el Festival de Cine Fantástico de Sitges.
7.35 de la mañana marca un antes y un después. La Academia de Hollywood le echa el ojo a lo que él definió como 'un musical de pobre', y es nominado al Oscar al Mejor Cortometraje (2005). No se lo lleva, pero le abre las puertas para rodar su primer largometraje. El corto (que escribe, dirige y protagoniza él mismo) es también nominado a los Premios de la Academia de Cine Europeo y se lleva más de 70 galardones en festivales nacionales e internacionales.
En 2006 vuelve al Jameson Notodofilmfest ya no como participante, sino como jurado. Para el festival escribe y dirige Domingo. En este año llega, por fin, su primera incursión en el largometraje: Los cronocrímenes, un thriller fantástico donde Vigalondo vierte todas sus múltiples influencias de consumidor compulsivo de cine, cómic y literatura negra y de ciencia ficción, haciendo buena su máxima 'nunca hay que dejar de ser un fan'. La película triunfa en festivales como Sundance, Austin o Trieste, y otra vez la Meca del Cine, con su olfato para el negocio, compra los derechos para su remake (en concreto United Artists, la productora de Tom Cruise). Detrás, nombres de relumbrón como Steve Zaillian (Gangs of New York) en la producción y Timothy Sexton (Hijos de los hombres) como guionista. Paradójicamente, ha tardo casi dos años en poder estrenarse en España.
Actualmente, Vigalondo tiene entre manos el guión del largometraje experimental Noches Transarmónicas, de César Velasco Broca. Es un activo 'blogger' (www.nachovigalondo.com) y, de vez en cuando, retoma su faceta de cantante folk con ese bizarro éxito de ayer, hoy y siempre llamado 'Me huele el pito a canela'.
Foto: Óscar L. Tejeda