Recuerdo de niño dibujar en las esquinas de los libros, para después dejar deslizar las páginas bajo mi dedo pulgar y ver una pelota botar o un muñeco andar.
Mi pasión por la animación me lleva a comprar una vieja cámara de Super 8 de segunda mano con la que realizo “Inqueibol” (2003). Combinando Super 8 y vídeo digital creo “Bilis en un diario de miel y fresas” (2005), trabajo donde confluye la música, la imagen y la palabra. En el año 2006 realizo diversos experimentos con el stop-motion y la animación, y entre ellos nace “El increíble bicho bombilla” y “Un huevo, dos huevos, tres huevos”. Continuando con el stop-motion, surge la idea de “Bon appétit” (2007) y más tarde “Cuatro páginas” (2009).