El mundo audiovisual me interesa desde que empecé a ver la televisión. A la edad en la que Mozart ya era un niño prodigio, yo estaba entusiasmado con Barrio Sésamo y sus complejas historias... de ahí que ya a esa edad se me confundiera con un niño completamente normal. Empecé estudiando económicas, una carrera muy necesaria para cualquier creador porque representa todo lo contrario a la creatividad. Después pasé a Bellas Artes, que supuso mi inicio en el mundo artístico y me acerqué al horror del arte abstracto. Finalmente empecé un máster en Publicidad y Diseño Gráfico que dejé a medias por razones que aún desconozco... Tanto mi trabajo en vídeo como mis esculturas, dibujos e instalaciones parten de las mismas premisas y siguen un esquema similar. Consiste en la reinterpretación de todo aquello que no acabo de entender o asimilar, de tal manera que aporto un poquito más de confusión al asunto... Es labor de todo nihilista no aportar nada de nada...